El verano es una trampa de calor, chanclas y barbacoas. Pero siempre hay espacio para una copa bien elegida, una ensalada gloriosa o un postre con nombre de película. Aquí tienes 18 tips divertidos para sobrevivir a la temporada sin perder el estilo. Ni el vino.
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Ensalada sí, pero con vino
- No en el congelador, salvo que quieras cubitos de “vergüenza vinícola“. El frío extremo mata aromas. No seas villano.
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La paella con tinto joven se perdona…
- Si es con mucha conversación. Pero esto no lo hemos dicho nosotros.
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Helado de queso azul + Oporto o Cream
- Un maridaje de nivel película de culto. Un Cream hace magia con el toque salado.
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Pon un txakolí en tu nevera
- Serás la estrella de cualquier terraza. El frescor de este vino vasco tiene más seguidores que Rosalía.
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Barbacoas con garnacha
- Perfectas para carnes y chascarrillos. Una copa, un chuletón y alguien diciendo “¡Esto está en su punto!”.
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No todo el blanco se bebe frío
- Algunos con crianza merecen respeto. Sirve templado y verás cómo te mira tú cuñado.
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Rosado en magnum = verano con plot twist
- Una botella grande es siempre buena idea. “Solo una copita” nunca fue tan épica.
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Combina tu vino con música
- Albariño con Rosalía, Rioja con Raphael, Verdejo con Bad Bunny. ¿Playlists? Improvisa. El vino manda.
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Ensaladilla rusa + vermut rojo
- Fresca, cremosa y con toque vintage. Como un verano en los 80.
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Cocina poco, bebe bien
- Si el menú es simple, sube el nivel del vino. Así tu ensalada de tomate parecerá obra de chef.
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Piscina + espumoso seco
- Olvida la cerveza. Un buen cava o corpinat y tendrás amigos instantáneos.
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El espumoso Brut Nature nunca para el desayuno
- Aunque te creas estrella de cine con gafas de sol. Guárdalo para el aperitivo. El cuerpo lo agradecerá.
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Tinto a la temperatura del verano = sopa
- Ponlo algo más frío. En segundos será sauna. Como el asfalto al mediodía.
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¿Hielo en el vino? Solo si es de uva congelada
- Queda más chic, enfría y no arruina el sabor. Además, la foto queda de 10 en redes.