En Sudáfrica, Cinsaut y Pinot Noir tienen una historia rica y significativa. Hace 100 años, se combinaron para dar vida a la emblemática Pinotage. Hoy, cada una brilla con luz propia, aunque ambas ocupan un espacio modesto en el panorama vinícola global.
Cinsaut, una variedad robusta y adaptable, fue alguna vez la uva más plantada en el país. Sin embargo, perdió popularidad en los años 70. Actualmente, representa un segmento pequeño dentro de los vinos tintos sudafricanos. Por otro lado, Pinot Noir ha disfrutado de mayor atención, gracias a su elegancia y su fuerte conexión con sus raíces en Borgoña.
En una clase magistral liderada por Ginette de Fleuriot, experta en vinos de Vinimark, se destacó el creciente interés por variedades menos comunes y tintos más ligeros, como Grenache Noir, Barbera y Nebbiolo. Entre estos, Pinot Noir es la favorita, mientras que Cinsaut gana adeptos poco a poco.
“El consumidor promedio busca lo que ya conoce”, comenta de Fleuriot. Pero a medida que los consumidores se educan más, estas categorías comienzan a crecer. Las claves son el equilibrio, la elegancia y una sólida estrategia de marca para conquistar nuevos paladares.
Cinsaut es una uva resistente. Su capacidad para prosperar en diferentes climas y resistir sequías la hace accesible. En el pasado, se la llamó “el veneno del hombre pobre” debido a su bajo precio. Sin embargo, la percepción está cambiando.
Un buen Cinsaut es elegante, equilibrado y perfecto para acompañar comidas. Además, aporta un toque refinado a cualquier carta de vinos. Fanie Malan, viticultor de Allesverloren, cree firmemente en su potencial, “Sudáfrica revivió el Chenin Blanc como variedad única en el Nuevo Mundo. Podemos hacer lo mismo con el Cinsaut”.
Allesverloren ha apostado fuerte por esta variedad, rebrandeándola como Heritage Cinsaut para reflejar su precisión y carácter. Este vino, premiado internacionalmente, destaca por su estructura tánica y su capacidad de envejecimiento, mostrando el lado más sofisticado del Cinsaut.
Pinot Noir, conocida por su ligereza y acidez vibrante, sigue asociada a su prestigio borgoñón. Pero los productores sudafricanos han sabido darle su propio carácter. Festivales y catas han ayudado a popularizar esta variedad, mostrando que basta con servir un Pinot Noir para enamorar a los consumidores.
Algunos ejemplos destacados son el Pinot Noir de Shannon, que posee notas de cuarzo y un carácter único apodado “Elgin Grunt”. Por su parte, los vinos de Creation Wines y Bosman Family Vineyards ,reflejan la elegancia de los suelos arenosos del valle Hemel-en-Aarde.
Incluso en regiones cálidas como Stellenbosch, donde el calor puede desbalancear los vinos ligeros, productores como David Finlayson y Spier logran Pinot Noirs impecables, demostrando gran habilidad técnica.
Una conversación con el enólogo, o una visita a una sala de catas, puede ser suficiente para enamorar a nuevos públicos. Pero el reto está en acercar estos vinos a consumidores que no tienen acceso inmediato a las bodegas. Las estrategias de marca y degustaciones pueden acelerar su crecimiento en mercados globales.
Sudáfrica tiene la oportunidad única de liderar el renacimiento de estas variedades menos conocidas. Con dedicación y creatividad, Cinsaut y Pinot Noir pueden conquistar tanto el mercado local como el internacional.
El futuro es prometedor, y el resurgimiento de estas uvas podría marcar una nueva era para el vino sudafricano.