Home Tendencias Estilo de vida Atrio, la clase convertida en gastronomía y restauración

Atrio, la clase convertida en gastronomía y restauración

0
Atrio, la clase convertida en gastronomía y restauración

Cáceres es un lugar mágico, donde cada rincón cuenta una historia, y mi reciente visita lo confirmó. Mi experiencia, más que un simple viaje, se convirtió en un relato lleno de sabores, arte y clase, mucha clase. Todo esto gracias a dos joyas locales: el Restaurante Atrio y el Palacio Paredes Saavedra. En este rincón de Extremadura, la gastronomía, el arte y la historia se entrelazan de una manera única.

El Restaurante Atrio, dirigido por dos grandes anfitriones, como son José Polo y Toño Pérez, es un lugar donde la alta cocina se sirve con un toque de familia. La elegancia del espacio, combinada con una atención impecable, te hace sentir como en casa. Un restaurante de lujo que huye de los artificios. La experiencia gastronómica que ofrece es un verdadero homenaje a la tierra. Disfruté de dos menús diferentes que no solo deleitaron mi paladar, sino que me llevaron a un paraíso sensorial. Cada plato, adaptado a mis intolerancias, mostró la destreza y el amor por la cocina de este equipo.

El servicio de sala en Atrio es otro de los pilares de esta experiencia. Logran una armonía perfecta entre profesionalismo y cercanía. El equipo de José Luis Paniagua, premio Michelin al Mejor Sumiller, tampoco se queda corto. Su bodega es una experiencia por sí misma. La carta de vinos “Vasos Comunicantes“, es un libro para llevarte a casa, no quiero hacer “spoiler”, pero sobra decir que yo tengo uno.

La Casa de Comidas Torre de Sande es una joya gastronómica que complementa perfectamente la oferta de Atrio. Aquí, la cocina tradicional se reinventa con un enfoque contemporáneo que respeta los sabores autóctonos. Es el lugar perfecto para un almuerzo relajado o una cena íntima. Eso sí, siempre con esa calidez y pasión por lo local que caracteriza a la familia de Atrio.

El Palacio Paredes Saavedra, Relaix &Château, es un refugio donde el pasado se encuentra con el presente. Cada rincón de este hermoso hotel tiene una historia que contar. El lujo no se basa en adornos innecesarios, sino en la autenticidad y arte, creando un ambiente acogedor y lleno de estilo.

Cáceres no sería lo mismo sin su impresionante legado histórico. La Calle Pintores y su Plaza Mayor son solo un pequeño aperitivo de lo que la ciudad tiene para ofrecer. Desde el Ayuntamiento hasta la Torre de Bujaco, pasando por la Ermita de la Paz o el barrio judío, la ciudad es un viaje en el tiempo. Sus callejones medievales y sus monumentos históricos, se convierte en un lienzo donde el pasado, el arte y la gastronomía se unen.

Pero si hay algo más que da alma a este lugar es el Museo Helga de Alvear. Un espacio que combina arte contemporáneo con una arquitectura deslumbrante. Es un reflejo de la pasión de la galerista recién fallecida, y su colección levanta el alma de cualquiera que tenga el placer de visitarla. Aquí, el arte se convierte en una forma de vida, en un homenaje a la belleza y la creatividad.

En resumen, mi experiencia en Cáceres fue un cuento de hadas que se hizo realidad. Atrio, el Palacio Paredes Saavedra y la Casa de Comidas Torre de Sande fueron los grandes protagonistas, pero la ciudad, con su historia y arte, les dio un contexto perfecto. Cada bocado, cada sorbo de vino y cada mirada al arte contemporáneo en el Museo Helga de Alvear me hicieron sentir más conectada con la tierra y la cultura de Extremadura.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here