La inflación: ese monstruo de mil cabezas que asalta la cesta de la compra con más ferocidad que un tertuliano hambriento ante el micrófono. Lo que antes era un paseo tranquilo por el supermercado se ha convertido en una yincana financiera. “¿Cebollas? no, no puedo permitírmelo, mejor me llevo una trufa blanca, que está más barata”. Y mientras tanto, en los despachos del poder, se negocian cesiones con la misma ligereza con la que suben los precios del azúcar.
La OCU nos ha revelado la gran conspiración: la cebolla ha subido un 40%. Se dice pronto. Antes llorábamos al cortarlas, ahora lloramos al pagarlas. Pero no nos pongamos dramáticos, que siempre nos quedará la patata, ese alimento humilde que hasta el más esnob de la gastronomía ha terminado venerando. Por cierto, ¿hemos hablado ya del IVA de los alimentos básicos? Ah, no, claro, mejor distraer al personal con debates más elevados, como la enésima reconversión del mapa territorial.
Porque aquí lo importante no es que el carrito de la compra se haya convertido en un lujo para la clase media. No, lo importante es que Trump sigue ocupando titulares con su última ocurrencia. Y mientras tanto, nos preguntamos si algún día la barra de pan volverá a costar menos de un euro. El mundo sigue girando entre acuerdos políticos que huelen más a rancio que una bodega sin ventilar.
Zaragoza será Capital Iberoamericana de la Gastronomía Sostenible. Alicante, Capital Española de la Gastronomía 2025. Fantástico. Una gran oportunidad para que los turistas disfruten de la cocina local. Siempre que, claro, puedan permitirse pagar la cuenta. Porque a este ritmo, el menú del día será considerado bien de lujo y habrá que hipotecar un riñón para pedir un arroz con bogavante.
Hablando de menús, la IV Feria de la Tortilla de Fuenlabrada nos ofrece 50 variantes de la clásica receta. Todo un consuelo para aquellos que ya no pueden permitirse la carne roja y han decidido vivir a base de huevo. Eso sí, con o sin cebolla, la discusión sigue en pie. Más reñida que los acuerdos políticos de la semana, más dura que la competencia entre supermercados para ver quién engaña mejor con los precios. Posdata: recuerda que ahora con cebolla lleva suplemento.
La inflación aprieta, pero la inteligencia artificial ya nos promete un futuro donde todo será más eficiente. En el sector consumo, la IA y el Internet de las Cosas nos ayudarán a comprar mejor. ¡Qué alivio! Porque cuando las zanahorias pasen a costar 10 euros el kilo, será un consuelo saber que al menos un algoritmo nos ayudará a elegir la opción “menos cara”.
Y así seguimos, con la vida cotidiana convertida en una tragicomedia donde el guion parece escrito por un economista con malicia y un político sin sentido del humor. Pero no nos pongamos pesimistas: al final, siempre nos quedará Mariacong.com para seguir informando con el mejor tono posible. Porque si no lo contamos con ironía, ¿cómo vamos a digerirlo?