Imagínate que el mundo del vino es una serie de Amazon Prime, con personajes muy marcados y diversos. Tienes al rebelde que hace lo que le da la gana, al ecologista comprometido, al místico que consulta los astros y al que revisa las etiquetas hasta del agua mineral. Sí, hablamos del vino natural, ecológico, biodinámico y vegano. ¿Quién es quién en esta historia? Vamos a descubrirlo con una copa en la mano.
Natural: El rockstar
El natural es el Kurt Cobain del vino. Hace lo que quiere, cuando quiere, sin filtros ni maquillajes. Es rebelde, turbio y a veces te deja pensando “esto es genial o una locura”. No tiene sulfitos añadidos, fermenta con levaduras salvajes y viene con el lema “cero intervención”. ¿Suena cool? Lo es, pero también puede ser un poco anárquico. Un sorbo y estás en un concierto de Nirvana en los 90. Y recuerda, que no está legislado.
🔹 Ejemplo: Partida Creus VN. Un vino sin filtros, sin maquillaje y con una personalidad arrolladora. Como si los Sex Pistols se hubieran metido en la bodega.
Ecológico: El activista
Si el vino natural es el rockero, el ecológico es el Leonardo DiCaprio del vino: comprometido con el planeta, elegante y con una legión de seguidores que quieren salvar el mundo. Se elabora con uvas cultivadas sin pesticidas, ni químicos chungos y, aunque permite algo de sulfitos, lo hace con moderación, como quien se come un trozo de tarta, pero luego va al gimnasio.
🔹 Ejemplo: Parés Baltà Hisenda Miret. Un vino con conciencia ecológica, que te hace sentir bien por dentro y por fuera. Si DiCaprio fuera vino, sería este.
Biodinámico: El chamán
Este es el Paulo Coelho del vino, el que cree en las energías cósmicas, los ciclos lunares y en que hay que enterrar cuernos de vaca llenos de compost para mejorar el suelo. ¿Magia? ¿Brujería? No lo sabemos, pero funciona. La biodinámica trata la viña como un ser vivo y sigue normas más místicas que un horóscopo de revista. Te lo bebes y casi puedes escuchar el mantra de fondo.
🔹 Ejemplo: el ancestral Les Danses. Pura conexión con el universo. Si tomas suficiente, es posible que veas tu aura.
Vegano: El purista
El vegano es el Gwyneth Paltrow del vino: todo natural, sin nada de origen animal y con un toque de superioridad moral que te hace sentir que deberías reconsiderar tus elecciones de vida. En el proceso de clarificación, no usa clara de huevo ni gelatina (porque sí, los vinos tradicionales pueden tener eso), sino cosas más friendly, como proteínas de guisante o arcillas. Lo bebes y automáticamente sientes que deberías hacer yoga.
🔹 Ejemplo: Atlántida blanco, de Compañía de vinos del Atlántico. Un blanco que respeta a los animales y te hace sentir que podrías convertirte en influencer de comida saludable.
Conclusión: ¿Qué copa de vino te tomas?
Depende. Si quieres algo sin reglas y lleno de actitud, el natural es tu opción. Cuando te va lo sostenible sin radicalismos, el ecológico es tu colega. Si crees en los astros y en que la luna influye en todo, el biodinámico te espera. Y si prefieres un vino libre de cualquier ingrediente animal, el vegano te saluda con una copa en la mano.