En verano, las frutas y verduras mandan. No solo refrescan: llenan mercados, platos y terrazas con colores y sabores que no aparecen en invierno. Y cada una tiene su historia, su lugar y su temporada, aunque muchas veces no sepamos de dónde vienen o qué las hace especiales.
Aquí van algunas curiosidades reales para entender qué comemos en los meses más calurosos.
Melón piel de sapo: el clásico manchego que viaja medio mundo
España produce alrededor de un millón de toneladas de melón piel de sapo cada año. Una gran parte se exporta a países como Alemania o Reino Unido, donde se vende a precios muy superiores a los de aquí.
Su temporada en España va de junio a octubre, con picos en julio y agosto. Es dulce, con poca acidez y muy duradero, lo que facilita su transporte a otros países sin perder calidad. Y aunque su nombre despiste, su piel moteada ayuda a mantener la pulpa fresca durante más tiempo.
Sandía: con pepitas o sin, pero siempre en primera línea
España es el mayor exportador de sandía de la Unión Europea. Solo en 2024, se exportaron más de 870 000 toneladas. Sobre todo a Alemania, Francia y Reino Unido, según datos de la FEPEX.
En verano, se cultivan sobre todo en Almería, Murcia y Valencia. Las variedades sin pepitas dominan los supermercados. Las tradicionales, más grandes y con semillas, siguen siendo habituales en fruterías y mercados locales.
Tomates de temporada: corazón de buey, raf y kumato
En verano destacan variedades de tomates. El corazón de buey, de gran tamaño (puede superar los 500 g por pieza). El raf, muy dulce y con baja acidez. Y el kumato, de color más oscuro y sabor intenso.
El tomate raf se cultiva principalmente en Almería y su recolección es manual para evitar que su piel fina se deteriore. Estas variedades suelen consumirse crudas en ensaladas o simplemente con aceite de oliva. Su sabor es mucho más intenso que el de los tomates de invernadero de invierno.
Pepinos y calabacines: los más versátiles del verano
El pepino es básico en platos fríos como el gazpacho o la porra antequerana. España es uno de los principales exportadores europeos. Su temporada alta va de mayo a septiembre.
El calabacín, disponible casi todo el año, tiene su mejor momento en verano. Se utiliza en cremas frías, salteados ligeros. Incluso en elaboraciones más curiosas, como lasañas y “espaguetis” de calabacín que surgieron en restaurantes para celiacos y vegetarianos mucho antes de popularizarse en redes.
Curiosidades que sí son ciertas (y se pueden contar en la sobremesa)
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El melón piel de sapo de La Mancha puede venderse en Londres a más de 5 libras por pieza.
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La sandía española es una de las frutas más exportadas del país, con un valor superior a 540 millones de euros anuales.
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El tomate corazón de buey, por su tamaño y textura, se considera ideal para ensaladas veraniegas, pero también para rellenos fríos.
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Tanto el pepino como el calabacín son muy apreciados en mercados europeos. Allí se destinan principalmente a platos frescos y de verano.
Por qué son protagonistas en verano
Porque son productos con más sabor en su temporada natural, que además aguantan bien el transporte y ofrecen opciones para platos ligeros y refrescantes. Desde un gazpacho tradicional hasta una ensalada de tomate con aceite de oliva, son la base de muchas recetas veraniegas y también de las exportaciones que mantienen a España como líder en frutas y hortalizas.
Así que, cuando cojas un melón, una sandía o un tomate de verano, ya sabes: no es solo fruta. Es parte de un verano que sabe más a huerta que a nevera.