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HomeTendenciasEstilo de vidaDublín en 24 horas como Leopold Bloom en Ulisses

Dublín en 24 horas como Leopold Bloom en Ulisses

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Respira hondo: Dublín huele a pan tostado, lluvia fina y tinta vieja. Hoy vas a vagar sin prisa ni GPS mental. Tu misión no es “hacer check-in” en monumentos, sino escuchar el murmullo de la ciudad como si fueran los monólogos interiores de Joyce… (ups, del Autor). Cada esquina te contará un fragmento de alguien que ya caminó aquí, y tu papel es mirar, oler, saborear y tomar notas que quizá nunca leas.

8:00 · Torre Martello, Sandycove

Comienza fuera del centro, porque todo gran paseo empieza con un pequeño exilio. Sube la escalera de piedra húmeda. El mar, obstinado, mastica rocas. Aquí arranca la novela, sí, pero también arranca tu día: con la sal en los labios y ese golpe de viento que despeja cualquier resaca de aeropuerto.

  • Momento “tú observas”: imagina a un joven en bata ridícula, discutiendo con el mundo antes del desayuno. Tú callas, tomas tu primer café (hay uno pequeño a pocos pasos) y apuntas: “El mar como reloj. Cada ola, un segundo.”

  • Tip mariacong.com: trae chaqueta impermeable y zapatos que no odien los charcos. El Atlántico no tiene off.

9:30 · Sandymount Strand

Camina la playa cuando la marea lo permita. El horizonte es una línea de pensamiento, larga, sin comas. Tus zapatos se hunden y, mientras tanto, lo cotidiano te salpica: perros complicadamente felices, runners demasiado serios, ancianas que recogen conchas como si fueran recuerdos.

  • Hazlo tuyo: recoge un guijarro plano. Llévalo todo el día en el bolsillo. Será tu ancla sensorial.
  • Plan B si llueve: no hay plan B. El Strand también se camina bajo lluvia. Solo cambia el ritmo del monólogo.

11:00 · Trinity College: el Libro de Kells y otros silencios

Vuelve al centro. Cruza el arco de Trinity con la solemnidad de quien entra en la mente de otra persona. El Libro de Kells brilla tras un cristal: miniaturas, tinta, paciencia monástica. Tú miras un segundo y sales; lo importante está en la biblioteca Long Room: ese olor a madera y polvo dorado que te dice que el tiempo es un estante muy largo.

  • Ejercicio Bloom-espectador: elige un lomo al azar, inventa quién lo leyó por última vez y cómo le cambió la vida.
  • Tip mariacong.com: compra la entrada online y a primera hora para esquivar grupos. Luego siéntate fuera, en el césped, a observar turistas como si fueran personajes secundarios.

12:30 · Grafton StreetPowerscourt TownhouseSweny’s Pharmacy

Baja por Grafton, deja que el músico callejero te ponga banda sonora. Desvía hacia Powerscourt Townhouse: un patio interior con luz oblicua donde tomar un té o curiosear antigüedades.
Después, Sweny’s Pharmacy: un micro-museo joyceano sostenido por voluntarios. Compra un jabón de limón; es tu souvenir oficial del día. Huele, sí, a pasado pulcro.

  • Side quest: escribe en la etiqueta “Recuerdo de un día cualquiera en que nada pasó y todo cambió”. Guárdalo.
  • Tip mariacong.com: Sweny’s abre con horarios caprichosos; mira antes o tómatelo como juego del destino.

14:00 · Davy Byrne’s: sándwich de gorgonzola & copa de Borgoña

Porque el estómago también narra. Entra al pub con la naturalidad de un personaje que ya estaba en la escena. Pide el combo mítico: sándwich de gorgonzola y una copa de vino tinto. ¿Extravagante? Sí. ¿Necesario? También. Mastica lento, deja que el queso te invada la nariz mientras miras a tu alrededor: conversaciones cruzadas, turistas algo perdidos, oficinistas que devoran tiempo.

  • Hack del espectador: imagina los pensamientos de la persona de la mesa de al lado. Hazlo en segunda persona: “Tú crees que nadie te mira, pero alguien te está escribiendo”.

15:30 · National Library & National Museum (o una siesta narrativa)

La National Library es gratuita, fresca y silenciosa. Un refugio de papel. Si no puedes más, toma un banco, cierra los ojos y deja que el murmullo sea tu nana. Alternativa: el National Museum of Archaeology, con sus cuerpos enterrados en turberas (¡hola, existencialismo!) y orfebrería celta que brilla más que el sol de Dublín.

  • Tip mariacong.com: pregunta al personal de sala cuál es su pieza favorita. Te darán una microhistoria que no sale en las guías.

17:30 · Puente Ha’penny y el río Liffey al atardecer

Cruza el Half penny Bridge cuando la luz caiga como miel aguada. El río no corre: fluye con calma irlandesa. Aquí el monólogo interior se vuelve coral: voces de estudiantes, de mendigos, de parejas que discuten bajito. Te quedas quieto, apoyado en la barandilla, y decides no hacer nada. Esto también es turismo: contemplar.

  • Micro-ritual: arroja mentalmente tu guijarro (pero no lo tires, recuerda el bolsillo). Imagina que se hunde y se convierte en otra cosa: un signo de puntuación, un punto y aparte.

19:00 · Cena en Temple Bar… pero no donde todos

Temple Bar es un decorado si no sabes mirar bajo la superficie. Evita los pubs saturados y busca un restaurante pequeño en una calle lateral. Pide estofado de cordero o un fish pie calentito. Piensa en Bloom cenando riñones. Tú no necesitas imitarlo: puedes ser espectador y elegir tu menú.

  • Tip mariacong.com: reserva con antelación un sitio en Drury Street o Dame Street. Menos ruido, más sabor.
  • Plan B: street food en el mercado de Meeting House Square (según día) y picnic bajo un tejadito si llueve.

21:00 · Pub con música tradicional o jazz bar secreto

Escoge tu banda sonora final:

  • Trad session en un pub poco turístico (O’Donoghue’s, The Cobblestone).
  • Jazz bar oculto en un sótano: luces bajas, contrabajo, humo imaginario (porque ya no se fuma).
  • Bebes una pinta como quien pasa página. Sigues sin ser Bloom, pero ya entiendes su andar errante.
  • Tip mariacong.com: si hay sesión espontánea, no hables fuerte. Observa. El espectador perfecto sabe desaparecer en la escena.

Medianoche · De regreso al hotel: escribir sin corregir

Llegas, te duchas, sacas el guijarro del bolsillo, lo dejas sobre la mesa. Sin tocar el móvil, escribe tres páginas a mano. Lo que sea: olores, frases oídas, pensamientos propios o robados. No edites. Mañana, quizá, ni entiendas tu letra. Da igual: el día fue literatura vivida.

Epílogo: ¿y mañana qué?

  • Repite: otro día, otro barrio (Howth y sus acantilados, Kilmainham Gaol, Phoenix Park).
  • Profundiza: sigue la ruta completa de Bloomsday el 16 de junio (si vuelves).
  • Diversiona: haz una “scavenger hunt” de citas, cambia los bares por librerías, los pubs por parques.

Checklist mariacong.com (para que nada te distraiga del monólogo)

  • ☑️ Calzado impermeable y cómodo
  • ☑️ Libreta + boli (la batería no se moja)
  • ☑️ Jabón de limón de Sweny’s (souvenir sensorial)
  • ☑️ Reserva para Trinity y algún restaurante
  • ☑️ Ganas de perder el tiempo (lo más difícil)

Ya puedes cerrar la puerta del hotel. Estás dentro del libro… como espectador privilegiado. Mañana, si quieres, cambiamos de autor. ¿Adónde te llevo ahora?

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