Dejemos clara una cosa: un buen bocadillo puede salvar una mala película, reparar un corazón roto y hasta poner fin a una mala conversación. Por eso, entre panes vive la felicidad secreta de cocineros estrella, cinéfilos empedernidos y cualquier gourmet con menos tiempo que postureo.
Si en Madrid te acercas a la Plaza Mayor, no comer un bocadillo de calamares debería estar penado por ley. Es una tradición tan madrileña como pedir un vermut o criticar las obras. Si prefieres otro clásico, pero más chic, el pepito de ternera, que ya tiene solera histórica.
Los chefs más laureados también sucumben al bocata. Dabiz Muñoz, el genio tras DiverXO, ya dejó claro en Instagram que, en la intimidad, no hay nada que supere su bocadillo de tortilla poco cuajada con trufa negra. Jordi Cruz, por su parte, confiesa debilidad por el bocadillo de fuet con tomate y aceite. ¿La clave? Comerlo frente al televisor, con pijama de diseño.
Cuando Javi Estévez, del restaurante La Tasquería, y John Edward Torres crearon John Barrita, hicieron historia con un concepto sencillo pero revolucionario. Pan de autor para bocatas inesperados. Prueba su famoso bocata de carrillera o el de steak tartar. Se rumorea que un mordisco equivale a una experiencia religiosa (palabra de Lady Gaga, aunque no lo haya probado).
España tiene bocadillos que merecen peregrinación. En Valencia, el “Otibrascada” del Bar Marvi, es leyenda. Carne, cebolla pochada y jamón ibérico. Una delicia digna de aparecer en una peli de Almodóvar. Y en Barcelona, Bar Fidel sirve el “Fidel Special” con pollo, jamón ahumado y lonchas de queso. Un homenaje gastronómico más emocionante que cualquier episodio de Succession.
El cine y las series han convertido el bocata en un actor secundario memorable. ¿Quién olvida los bocadillos de The Bear?. O a Joey, en Friends, cuyo bocadillo de albóndigas causó más drama que Ross y Rachel. Y cómo olvidar el bocadillo de pastrami de Chef, el del food track. Porque, admitámoslo, la vida mejora con carbohidratos, aunque sea un momento.
Dónde comer bocadillos requetericos en España
Apunta:
- El Porrón Canalla (Madrid): Por su bocadillo de calamares, con barra artesana y truco secreto.
- La Pepita (Vigo): Hamburguesas gourmet, que son casi bocadillos sofisticados.
- Bar Manolo (Sevilla): El clásico “serranito”, bocadillo de lomo con jamón y pimiento verde.
- Can Conesa (Barcelona): Legendario frankfurt y bocatas calientes (también sin gluten); tradición con sabor.
No importa cuántos soles tenga tu restaurante, o si vistes bata de seda viendo “Aquí no hay quién viva“. Al final, todos caemos ante la magia humilde de algo rico entre dos panes. Como decía Julia Child (o debería haber dicho), “si no puedes cocinar algo complicado, prepárate un buen bocadillo y sonríe”.